colectivo96º
  • inicio
  • colectivo 96º
  • shows
    • fingir>
      • dossier
      • imágenes
      • críticas
    • dar patadas para no desaparecer>
      • dossier
      • imágenes
      • críticas
    • despues de mí, epitafios>
      • dossier
      • imágenes
      • críticas
  • clips
    • Clip promocional "fingir"
    • Clip promocional "Dar patadas para no desaparecer"
    • Reportaje incluido dentro de la pieza "Dar patadas para no desaparecer"
    • Clip promocional "Después de mí, Epitafios"
    • Documental incluido dentro de la pieza "Después de mí, Epitafios"
  • calendario actuaciones
  • links de interés


"Ficción sin aflicción"

Eso, sin aflicción: con alegría. Alegría por contar, por interpretar. Alegría y vitalidad, a diferencia de esa presunta vanguardia teatral ceñuda, cuyos oficiantes se toman tan en serio a sí mismos y tan poco a su obra, a juzgar por la reiterada tendencia a la vacuidad, el desaliño formal y la autoindulgencia, a ese nihilismo pomposo que sólo suele ser disculpable en la primera adolescencia. He visto dos espectáculos memorables en el cicloRadicals Lliure, un ciclo que no debería desaparecer tras la marcha de Álex Rigola, un ciclo que, clausurado el Espai, lo va a tener, me temo, un tanto difícil para encontrar una nueva ventana pública a la que se asomen montajes como Fingir, como Vida de Lázaro(y como muchos que no he visto). Me ha parecido advertir en los que hoy reseño lo que podría considerarse una nueva y feliz tendencia: experimentar sin mirar al público por encima del hombro, con un intenso anhelo de comunicar; jugar con la forma sin imponerla, descartando el asentadísimo prestigio de lo abstruso. Y utilizando, oh maravilla, el lenguaje de los dioses: la comedia. Fingir y Vida de Lázaro son, y esto es muy infrecuente, dos comedias "para todos los públicos", no para una pandilla de enterados. También es infrecuente la sensatez de su duración: no parece sobrar nada en ninguno de los dos. Espectáculos, pues, alegres, vitales y concisos, con muchos relatos en su interior, abriéndose como una colección de muñecas rusas, dando más por su dinero.Fingir es la nueva entrega del Colectivo 96º, que hará un par de temporadas nos sedujo con Dar patadas para no desaparecer, también presentado en Radicals Lliure. David Franch y Lidia González Zoilo se inventaban allí a una escritora suiza, Vera Waltser, que a su vez debía imaginar las biografías de ambos. En esta ocasión, las invenciones se despliegan como un mapa que crea su propio territorio. En Fingir inventan, como niños jugando en un terrado vacío, a dos actores que son y no son ellos; inventan un décimo aniversario, inventan una obra conmemorativa (en cuyo centro hay un dragón), inventan un decorado invisible (montañas, cataratas) e inventan a un público. Todavía más: hay un momento extraordinario, muy bellamente escrito e interpretado, en el que Lidia González Zoilo se dirige a un espectador e inventa una vida entera con él (o ella): "Voy a imaginar que este momento jamás ha existido, que nunca hemos estado juntos en este lugar, que nunca salimos de aquí de la mano, que no me llevaste a tu casa ni te viniste a vivir a la mía, que jamás me hiciste reír, llorar, dudar, volar y temer, todo al mismo tiempo; que no nos perdimos el uno al otro; que nunca te fallé; que no me volví loca de pena; que no me agarré a mi locura porque fue lo único que me dejaste; que nunca te dediqué un espectáculo".

Esto son fragmentos, un resumen torpe. Renuncio a resumir cómo fingen las violentísimas peleas o los "besos teatrales"; a contar lo que sale de esa bolsa de Mary Poppins, o el pasaje de las fotos a guisa de máscaras. No puedo contarlo porque hay que verlo: no se puede contar la ligereza con la que pasan de una escena a otra, los aéreos malabarismos con asuntos tan antiguos como las fronteras entre verdad y representación, entre actor y personaje; la profunda cortesía con la que meten al público en el juego; la gracia, el encanto, la originalidad sin clarines de aviso.


BABELIA. EL PAÍS. PURO TEATRO. MARCOS ORDÓÑEZ 28/05/2011


"EL FIN DE UN CICLO"
RADICALS LLIURE
FINGIR DE COLECTIVO 96º

Lidia González Zoilo y David Franch desarrollan la idea de representación y de fingimiento en escena; juegan con lo que sucede en realidad y lo que nos hacen creer que sucede, desde los besos de amor apasionados, hasta las luchas cuerpo a cuerpo pasando por -y cuestionando- la presencia de los espectadores. Fingir tiene mucha gracia: Está bien estructurado, es ágil y divertido. Me sorprende sin embargo que no mantengan el título en inglés que aparece en pantalla, dando el juego fonético que su lectura en castellano añade: Faking.

Begoña Barrena. EL PAÍS. 20 de mayo de 2011


"DE ESTOS DOS NO ME CREO NADA"

"Fingir" es la última propuesta del Colectivo 96º, integrado por Lidia González Zoilo y David Franch, que se pudo recientemente en el Antic Teatre de Barcelona. A la salida del espectáculo, una vez uno ya está en el hall, aparecen unas imágenes proyectadas de los dos actores de la compañía haciéndose unos tatuajes. Se ve perfectamente que todo es real y que el tatuador no está bromeando. ¿Pero son realmente sus cuerpos? En algún plano se aprecia el rostro de dolor de la actriz, ¿pero será verdad que la estará tatuando en ese momento o es un montaje? En principio la obra ya ha acabado, ha habido los aplausos y el público se ha marchado de la sala... pero de hecho los actores no han salido a saludar. De acuerdo, ahora lo pillo: no han salido a saludar y por eso nos los encontramos en la salida proyectados en una pantalla tatuándose el cuerpo. Es verdad, durante la obra se aprecia que los actores llevan algunos tatuajes, ¿pero son los mismos que se hicieron durante el rodaje de la mini película del final? ¿Importa algo esto?

"Fingir" parece ser que es la celebración del décimo aniversario de la compañía. En la pieza se repasa su trayectoria, se habla de sus momentos estelares, de los problemas que han tenido y de sus manías, como por ejemplo, lo de desnudarse en el escenario. En algún momento, el conjunto de la obra me recuerda el espectáculo "The End", la despedida de Rigola del Lliure, un divertimento teatral que quería por encima de todo reírse de si mismo y de la profesión. Lo digo porque en "Fingir" parece como si estuviera metido todo el adn concentrado del Colectivo 96º. La pieza es un interesante trabajo sobre lo que no existe, sobre lo que nos imaginamos. Como los millones de besos falsos que los actores y actrices se han hecho en los escenarios a la largo de la historia del teatro: poniendo el dedo encima de los labios de la dama, enseñando la mejilla en el último momento...

Leo la crítica que hizo Marcos Ordóñez del espectáculo y no puedo estar más de acuerdo con las primeras líneas: "Eso, sin aflicción: con alegría. Alegría por contar, por interpretar. Alegría y vitalidad, a diferencia de esa presunta vanguardia teatral ceñuda, cuyos oficiantes se toman tan en serio a sí mismos y tan poco a su obra". (Entre paréntesis, es muy grande el libro que acaba de publicar este hombre: "Telón de fondo", El Aleph Editores, 2011, de lectura obligatoria para la profesión teatral). Decía, que estoy muy de acuerdo con esta frase del maestro. La obra hace reír, divierte, y lo más importante, logra comunicar las ideas nítidamente, cosa desgraciadamente no muy habitual entre aquellos que investigan cada día en el mundo de lo escénico.

"Después de mí, epitafios", el anterior espectáculo de la compañía lo pude ver en el Adrià Antic, actualmente lugar de ensayo y de investigación para compañías, pero que también fue espacio de exhibición, durante el tiempo que duraron las obras del Antic Teatre. El espectáculo era como un documental que hablaba de dos artistas que habían estado trabajando en Berlín sobre el tema del género. El espectador conocía sus vidas, sus obras, sus blogs, etc. En un momento, había una escena preciosa: Lidia y David aparecían desnudos, enfocados por una luz lateral, repasando las poses más memorables de la historia de la pintura con música clásica de fondo. Otra vez más, todo era una gran mentira: ni existían los artistas, ni los blogs eran reales, ni nada.

De estos dos, de Lidia y de David, no me creo nada. Pero cuánto deseo que continúen engañándome.

Miquel Valls. ARTEIZBLAI. 22 de octubre de 2011.
Create a free website with Weebly